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Los valores y la estrategia de la firma están por encima de los ingresos y contactos de un profesional “estrella”

La mayoría de las firmas tienen su propia misión y estrategia, y todas insisten en hablar del servicio al cliente, del trabajo en equipo, y de su objetivo de llegar a tener el mejor clima de trabajo.
Los valores y la estrategia de la firma están por encima de los ingresos y contactos de un profesional “estrella”

Una historia particular..

Cierta firma de profesionales, con una fuerte cultura corporativa de trabajo en equipo, tenía un profesional senior, cuyo último libro había despertado un gran interés entre el público. Debido a su fama, atraía muchos ingresos para la firma, pero al mismo tiempo, actuaba de tal forma que era incompatible con la idea de trabajo en equipo. Entre otras cosas, mientras construía su propio “imperio personal”, se negaba a compartir sus contactos con otros compañeros de la firma. También empezó a rodearse por un grupo de profesionales juniors a los que protegía, no dejando participar a otros que quizás, desde el punto de vista de la gerencia, podrían haberse beneficiado de ese nuevo volumen de trabajo que estaba entrando.

A pesar de las muchas conversaciones mantenidas entre la dirección y el profesional en cuestión, sobre la política de la firma en materia de colaboración interna y distribución de trabajos, continuó con su comportamiento rebelde. Otros miembros de la firma, dándose cuenta de lo bien que le iba, empezaron a preguntarse a sí mismos (y a Gerencia) “¿Así tengo que actuar ahora para triunfar aquí?” A partir de ese momento, el nivel de colaboración y de trabajo en equipo empezó a decaer de forma significativa.

La firma tuvo que enfrentarse a un dilema difícil. Tenía que decidir qué era más importante, el trabajo que aportaba el profesional, o su cultura y valores corporativos. Era cada vez más evidente que no podían mantener ambas cosas al mismo tiempo. Si se hubiera visto que la Gerencia toleraba la actitud de ese profesional, hubiera perdido toda su credibilidad cuando intentase fomentar la colaboración y el trabajo en equipo en otros departamentos, áreas o equipos de la firma. Por ello, tuvieron que tomar una decisión.

¿Realmente creían que la estrategia correcta era la del trabajo en equipo, o deberían haber sido menos idealistas y más pragmáticos? ¿Deberían hacer la vista gorda mientras aceptaban gustosamente los ingresos de ese “rebelde”? Después de muchas contemplaciones, optaron por mantener su cultura y pidieron al profesional que se marchara. El resultado fue que la firma continuó creciendo mucho, al igual que el profesional en su nueva carrera.

Mensaje y conclusión para la dirección de un despacho profesional. El mensaje de esta historia es que no existen muchas firmas con el valor suficiente para hacer lo que hizo ésta. Es decir, dejar de tener unos ingresos a corto plazo para apostar por unos beneficios a largo plazo, y todo ello en nombre de sus valores. Por ello, puede afirmarse que en general la mayoría de firmas no tienen auténticos valores operativos. Dicen que los tienen, pero realmente pocos de sus profesionales se los toman en serio.

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